El Real Madrid disputó en el Santiago Bernabéu su último partido de 2025. Tras derrotar al Talavera para los octavos de final de la Copa del Rey, el conjunto dirigido por Xabi Alonso recibe al Sevilla en el encuentro 18 de la jornada de Liga. El equipo merengue llega envuelto en un contexto de presión y crisis, y se mide al Sevilla del argentino Matías Almeyda, un rival que no gana en el Bernabéu desde diciembre de 2008. El objetivo era cerrar el año ante su afición con una victoria, que al final consiguieron con un 2 a 0, una victoria muy agria y con un plan de juego muy mediocre por parte del Real Madrid.
En los primeros minutos el ambiente que se sintió en el Santiago Bernabéu fue muy exigente desde que pitó el árbitro. Los primeros minutos, marcados por un rendimiento muy desorganizado por parte de los merengues, provocaron los silbidos y abucheos de su propia afición. La desesperación volvió a hacerse notar en la grada a medida que se multiplicaban los errores del Madrid. Vinícius, muy poco participativo durante todo el partido, desperdiciando jugadas claves con una ofensiva sin creatividad ni ideas, mientras que una pérdida innecesaria de Asencio en el centro del campo incrementó la molestia del público nuevamente. Acciones que reflejan el momento de un equipo sin rumbo y sin química , sostenido únicamente por el talento individual de algunos futbolistas, más que por una idea colectiva por parte del equipo.
El Sevilla del argentino mostró una imagen muy competitiva con un carácter positivo, con orden e intensidad. Sin embargo, sus limitaciones técnicas estuvieron muy presentes y terminaron afectando su juego el resto del partido. En el Santiago Bernabéu, esos problemas le impidieron transformar un inicio prometedor en ventaja para poner arriba el marcador, pese a haber logrado incomodar al Real Madrid durante varias ocasiones del partido.
Después de un partido que era muy cerrado, el gol de cabeza de Bellingham cambió por un momento el comportamiento de las gradas, aunque el partido seguía cargado de tensión.
El final dejó un marcador cómodo para el Real Madrid, que aseguró la victoria gracias a un penalti por parte de Mbappé en el final del partido, en el minuto 86. El francés, que celebraba su cumpleaños número 27, sacó el triunfo con una acción simbólica al recordar a su ídolo, Cristiano Ronaldo, al que alcanzó como máximo goleador del Madrid en un mismo año.
Courtois sostuvo al Real Madrid con intervenciones muy importantes como lo sabe hacer y el estrés fue constante hasta el final. La sustitución de Vinícius, acompañada de abucheos y mal sabor de boca, cerró una noche de presión y exigencia para el conjunto merengue.
El Real Madrid volvió a ganar, esta vez ante el Sevilla, pero lo hizo sin despejar las dudas que rodean al equipo. Más allá del marcador final, la imagen que deja el Madrid es la de un proyecto que avanza sin actitud y que transmite agotamiento y falta de coordinación. El equipo de Xabi Alonso sigue sobreviviendo a base de triunfos ajustados sin dominio, como ya ocurrió previamente en Vitoria o en Talavera, sin lograr ofrecer una imagen sólida ni convincente que refleje el poder y la declaración de principios del Real Madrid.
Courtois sigue salvando al Real Madrid, Xabi Alonso sigue nervioso por su futuro en el Real Madrid y el equipo sigue sin creatividad y con jugadores llenos de egos. El Real Madrid podrá celebrar la Navidad con tranquilidad pero siguen sin mostrar el poder del Real Madrid.